Trastornos del Espectro Autista (TEA): ¿En qué consiste esta condición?

Aprende a identificarlo y conoce sus tratamientos. 

Se trata de una condición de origen cerebral que afecta el comportamiento, la comunicación y las destrezas sociales de una persona. Conoce un poco más sobre este trastorno.

La Dra. Ximena Villanueva, neuróloga infantil de Clínica Ciudad del Mar, los define como “trastornos del neurodesarrollo que afectan al desarrollo de la persona, principalmente en las áreas del lenguaje y social”. 

Es una enfermedad que se presenta desde muy temprana edad, y que no tiene cura. 

Las principales características de las personas con TEA son: Dificultad para socializar con sus pares; falta de conductas no verbales en una conversación, como gestos o mirar a los ojos; son extremadamente rutinarios, tienen intereses muy fijos y anormales, y poseen dificultades sensoriales como, por ejemplo, no toleran el ruido.

A simple vista, no se puede saber si un niño tiene espectro autista, por lo que los padres deben estar atentos a las siguientes señales: 

  • Si tiene más de un año y aún no habla o balbucea
  • No tiene interés en socializar con sus pares
  • No fija la mirada ni señala las cosas que quiere
  • No gira al ser llamado por su nombre
  • No soporta que cambien su rutina
  • Usa un lenguaje repetitivo al hablar

A pesar de que no tiene cura, sí existen tratamientos para mejorar la calidad de vida del niño, que están basados en tres áreas. “Primero está el fonoaudiólogo, quien es vital en la rehabilitación del lenguaje y comunicación. Después está el terapeuta ocupacional, que mejorará las dificultades sensoriales y conductas restrictivas y repetitivas, además de trabajar las habilidades de la vida diaria y la motricidad fina del menor. Por último, está el psicólogo, quien será de vital importancia en el acompañamiento de los padres para conocer y entender la enfermedad de su hijo”, explica la doctora Dra. Villanueva. 

Es importante recalcar que se debe empezar con estas terapias antes de los dos años, ya que el niño cuenta con una mayor capacidad de reponerse a los daños y mejorar sus funciones.

El Trastorno del Espectro Autista no tiene causa en específico, por lo que se cree que es genético. Aun así, una persona con esta condición puede llevar una vida normal si sigue su tratamiento.